Jo, EspartaKa

Ho he parlat amb la gent del pis i, finalment, tots i totes ens hem decidit a escriure aquest blog. Els meus companys diuen que hem de contar la nostra història.

Sóc una rata. Els humans diuen que sóc un "animal de laboratori". Classifiquen a la resta d’animals com a coses, amb adjectius que ens defineixen per la nostra utilitat per a ells. I totes són dolentes per a nosaltres, els animals que no hem nascut humans.

Al laboratori ens volen pel mateix que volen una proveta. Som un instrument d’investigació. I ens inoculen tota mena de productes, ens donen descàrregues elèctriques, ens fan emmalaltir i arribar a la psicosi, ens fan patir. Ens torturen i maten per a provar barres de llavis o productes de neteja. No importa que les provetes no puguen sentir i nosaltres si. Ens tracten igual.

Els humans també utilitzen les rates de laboratori per a altres coses. Jo, per exemple, vaig ser comprada al mercat d’esclaus per a que em mengés una serp esclava que, tancada a la seua pressó-vitrina de la mida d’una caixa, menja quan els seus "amos" ho decideixen. Jo sóc tranquil·la i pacífica; m’hauria capturat ràpidament, i la preuada "propietat dels humans", mostrada amb orgull a les visites, no hauria patit perill.

Però la serp es va morir abans de menjar-me. Segurament de pena, somiant, dins de la pressó-vitrina, amb un ample territori, ple de pedres sota les que passar la nit i on prendre la calor del gran sol, no d’una trista llum artificial. Somiant ser lliure com les rates que li permetrien sobreviure, i amb les que lluitaria per la vida en igualtat de condicions.

Ella morí mentre jo esperava, a la tenda distribuïdora d’esclaus no humans, dins d’una gàbia on no em podia moure. El traficant d’esclaus no estava molt content que jo estigués a la tenda, no era bo pel negoci. Quan ja tenia decidit donar-me com a "pèrdua" (matar-me i llançar-me a les escombraries) es trobà un humà i una humana amb els que ha començat la resta de la meua vida.

dilluns, 30 de març del 2009

El único aborto ético es el mío. Cuando las anti-elección eligen

Us recomane la seua lectura

Dalí bestialista, Da Vinci vegano

"La señora Rius continúa, a sus 70 años, regentando su propio negocio de citas. Cuenta la señora Rius que cuando ella trabajaba en la casa de citas San Mario (considerada de élite en la época), entró por la puerta un sexagenario Salvador Dalí. Lo hizo acompañado por "las suecas", un grupo de ocho mujeres espectaculares. Luego pidió "un pato", ya preparado. Las mujeres lo aguantaron mientras él le cortaba el cuello, y le ayudaron a bajarse los pantalones y lo penetró durante los estertores. Ella lo consideró espantoso"


Desde el equipo de LIBERA!

El hecho narrado nos deja atónitos pero no sorprendidos. No es de extrañar que haya sido un apasionado de la tauromaquia.

Como todos los genios, Dalí lo era en una determinada disciplina. Pero este hecho, esta habilidad, esta destreza, no otorgan al genio ni la superioridad moral, ni el buen gusto por otras cuestiones diferentes a las inherentes a su maestría específica. Este relato de la señora Rius pone de manifiesto la calidad ética y el estado de salud mental de Salvador Dalí, así como su concepción de los animales, y aunque eso no le quita genialidad en sus obras, sí le resta todo tipo de autoridad para avalar prácticas tales como la tauromaquia y que estas sean, por tanto, moralmente aceptadas por la sociedad actual tal y como pretenden hacer ver los amantes de la tauromaquia.

Se puede llegar a pensar que dicha locura, dicha enfermedad, dicha miseria, son ingredientes imprescindibles para la concepción de la genialidad, pero lo cierto es que dicha conexión ni es taxativa, ni se aproxima al menos a la realidad. Y existe una prueba de ello: el genio más genio de toda la historia, el que dominó todas las artes y todas las ciencias, Leonardo Da Vinci, es considerado el primer vegano conocido. Leonardo no consumía ningún producto de origen animal. En varias ocasiones durante su vida se refirió al tema de los animales,:

"El hombre es en verdad el rey de todos los animales, pues su crueldad sobrepasa a la de estos. Vivimos de la muerte de otros. ¡Somos tumbas andantes! Llegará el día en que los hombres serán juzgados por la muerte de un animal como hoy se juzga el asesinato de un hombre. Llegará el tiempo en que comer carne será condenado como hoy se condena el comerse a nuestros semejantes, es decir, el canibalismo. "


Nota:

La zoofilia es la atracción por un ser de una especie no humana. El bestialismo es la consumación del acto sexual con dichos seres. Hoy es considerado un delito en muchos países del mundo, y cientos de especialistas han coincidido en que la zoofilia representa una enfermedad mental grave, y que el bestialismo suma además un ingrediente de peligrosidad. No dudes en denunciar casos de bestialismo:

denuncias[ARROBA] liberaONG. org

Concentració contra la violència a les dones

Primer dimecres de cada mes.
Concentració contra la violència a les dones


Dia i hora: 1 d’Abril de 2009 / 20 h.
Lloc: Davant de l’Ajuntament de València


La soga Blanca per Rosa Solbes
Domingo 29 marzo 2009.
La soga blanca
ROSA SOLBES 27/03/2009

Qué será lo que inspira las nuevas manipulaciones de los ya conocidos como obispos trabucaires ¿la ignorancia, la mala fe, o quizá ambas? Solo así se explica la apropiación indebida y blasfema del lazo blanco, mudado en sus manos en una soga que pretende estrangular el derecho a decidir (Diana Raznovich me regala el dibujo de una de sus mujeres estupendas que se hace la siguiente reflexión: "A los jerarcas de la Iglesia católica les preocupa más la vida de un embrión de lince que la mía").

El lazo blanco, muy monseñores nuestros, resulta para nosotras sagrado, porque desde 1991 es el símbolo contra la violencia machista. Y que sepamos nunca hasta ahora han decretado sus excelencias que se haya de prender en las casullas o en los templos, afectando como afecta, esta bárbara expresión del sentido de la propiedad, a tan gran número de mujeres en el mundo entero. El lazo blanco nació por cierto a iniciativa de un grupo de hombres canadienses a raíz de la matanza de 14 chicas estudiantes por parte de un misógino que las acusaba de quitar el puesto a sus compañeros. Llevar el lazo blanco significa desde entonces el compromiso personal de no cometer, ni permitir, ni silenciar la violencia contra las mujeres. Y ahora, por el contrario, pretenden sus eminencias reverendísimas utilizarlo como ariete contra la ley del aborto, imponiéndolo a las cofradías que se dejen, que a lo que se ve tampoco van a ser tantas. Porque una cosa es el folclore de la Semana Santa y otra muy distinta que costaleros y manolas con teja y cirio no echen mano del condón y la clínica cuando les haga falta (nuestras tradiciones festivas se han tenido que urdir o reconducir en torno a cristos, vírgenes y santos porque durante siglos no nos dieron sus santidades más opción, igual que buena parte de la Historia del Arte occidental atufa a incienso porque no había otra).

Ignorancia o mala fe, o las dos al alimón, también contra los métodos anticonceptivos que a su vez actúan de barrera ante graves infecciones. Ignorancia o mentira, o ambas, cuando aseveran que el preservativo (o profiláctico, en la segunda y más blandengue versión vaticanista) no vale para evitar el sida. Y huelga advertir de que una mentira en asunto tan serio no solo podría ser delito, sino que seguro que es también pecado. Y de los mortales.

Suenan los tambores. Circula por Internet una propuesta de lazos negros contra los curas y obispos pederastas, y quizá haya que inventar también el lazo dorado y púrpura, algo que recuerde y combata por una parte al oropel del trono de San Pedro y por otra al fuego de la Inquisición. No sé con qué color podríamos conjurar las homilías papales ante las oblatas donde se conmina a las mujeres a "obedecer y darse al prójimo". Pero quizá tampoco sería mala idea proponer a las autoridades sanitarias que hagan obligatoria la colocación bien visible de la siguiente advertencia a la puerta de parroquias, ermitas y catedrales: "La doctrina sexual de la Iglesia perjudica seriamente la salud".

Font: http://www.nodo50.org/xarxafeministapv/breve.php3?id_breve=1624

dijous, 26 de març del 2009

TAULA RODONA. "Discriminaciones en los cuentos y películas infantiles"

Data: 01/04/09 (dimecres)
Lloc: Escola Universitària de Magisteri. C/Alcalde Reig, 9 – València
Hora: 19 h.

dilluns, 23 de març del 2009

DE RATONES Y MUJERES, per Kepa Tamames

Tengo una amiga con un ratón en casa. No es que haya acudido a mí histérica y me lo haya confesado pidiéndome consejo por ser yo defensor de los animales, ni por tanto pretende con ello que le solucione el "problema". Porque no hay tal. El roedor vive en su casa desde hace algo más de un año; emprende sus correrías cuando toca y se abastece de lo que pilla cuando procede. ¿Cómo consiguió el pequeño entrar en la vivienda de mi amiga?, se preguntarán ustedes. (Y si no lo hacen es lo mismo, porque lo voy a contar de igual manera). Pues por la puerta, el sitio más lógico incluso para un ratón. O no tanto. En realidad, nuestro amigo ingresó en su nuevo hogar en estado de semiinconsciencia, tendido cuan largo era sobre el fondo de una caja de zapatos, cubículo perfecto para su traslado desde la calle, donde no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir, menos si tenemos en cuenta que acababa de ser rescatado de las fauces de un gato callejero, quien, sin mala intención, dio rienda suelta por un momento a su ancestral instinto. (Nadie le culpa por ello).

Imagino que durante los primeros días le invadiría el desconcierto –al ratón, digo–, pero enseguida pareció amoldarse con pasmosa naturalidad a su nuevo hábitat. Bien es cierto que a ello ayudó el hecho de que mi amiga le procurase desde el inicio el condumio necesario en cantidad suficiente, y él lo agradece no dejando ni rastro de los presentes.

Mi amiga no lo ve con frecuencia, pues es sabido que los ratones son grandes amantes de la discreción, pero escucha a diario sus patitas cuando al anochecer él despierta y se dispone a iniciar su jornada. Sabe que le espera su platito de cereales –de los del desayuno de humanos, de marca, no de los crudos, que a lo bueno se acostumbra uno enseguida–, mas no es ésa su comida favorita, pues tal honor se lo lleva la harina integral: pasión es lo que tiene por ella. Porque en casa de mi amiga se hace pan a diario, con productos naturales y sin conservantes, con lo que es fácil adivinar de dónde le viene al muy pendenciero la salud de hierro de la que parece gozar hasta la fecha, pues conviene aportar como dato adicional que nuestro protagonista pasó en pocas semanas de esmirriado a rollizo.

Durante meses el ratoncito confió en sus anfitriones, dado que éstos nunca mostraron hacia él el menor atisbo de agresividad. Pero todo cambió el día en que trataron de capturarlo con el loable deseo de ofrecerle la libertad en el campo. El susto que se llevó el pequeñajo al verse acorralado en el pasillo por la pareja de grandullones hizo que a partir de entonces perdiera toda fe en los humanos, lo que en cierta forma refuerza la tesis de que los animales –ratones incluidos– poseen una inteligencia bastante mayor que la que nuestro antropocentrismo les atribuye.

No será la primera vez que una visita advierte de repente la presencia del enano y pega un brinco en la silla, situación que mi amiga trata de reconducir con un lacónico "no te preocupes, es de casa". La visita despeja entonces las exiguas dudas que albergaba sobre el equilibrio emocional de la dueña. Piensa que está loca. Y algo de eso debe de haber, pues en una sociedad que masacra a inocentes animales en masa por los motivos más triviales, adoptar a un ratón como refugiado necesariamente tiene que suponer por fuerza algún tipo de síndrome ético no diagnosticado hasta la fecha.

A mi amiga le horroriza pensar que alguien pueda enterarse de su secreto fuera de su círculo más íntimo, y de hecho yo no creo estar desvelándolo si la mantengo a ella en el anonimato. A veces me cuenta entre cómplice y emocionada detalles de su convivencia diaria con un ser que tiene sus horarios, sus preferencias, e incluso sus manías. Me hace partícipe de su particular experiencia: compartir piso con un pequeño duende que con toda seguridad envejecerá con dignidad, a buen recaudo de los monstruos humanos que hemos endosado a los roedores la poco amigable etiqueta de "plaga a exterminar", como si nosotros no fuéramos de hecho la peste más destructiva que el mundo haya conocido. Él acabará sus días sin haber sentido nunca los insoportables retortijones del veneno, sin haber sido perseguido por una horda de jovencitos con aviesas intenciones, sin haberse visto en la necesidad de vivir exiliado en el permanente destierro de las alcantarillas. Él es un ratón feliz, o al menos todo lo razonablemente feliz que pueda ser un ratón. Porque los ratones sienten, créanme. Eligen entre diferentes posibilidades si se les da la oportunidad. Y –¡oh, sorpresa!– optan por aquello que les ofrece sensaciones agradables, al tiempo que rechazan el dolor. Ser ratón no implica necesariamente ser imbécil, como ya habrán adivinado.

Apuesto a que pocos de ustedes conocen una historia como la de mi amiga y su ratón. Y de conocerla, hay muchos boletos para que esté protagonizada por una mujer. Porque es éste un apartado especialmente significativo para quienes hemos estudiado en algún grado el fenómeno de nuestro comportamiento con los animales. Tal vez sea una chaladura de las mías, pero me dio por pensar que las mujeres han acabado desarrollando una especial empatía hacia los más débiles: las víctimas humanas y animales. Si algo de eso hay, tengo pocas dudas de que tal virtud les viene dada por conocer bien lo que significa ser pateada, golpeada, expulsada de casa; conocer lo que es verte sin hijos y sin futuro, ser paria entre las parias. Son muchos siglos de estigma de mujer, y eso pesa como una cruz de cemento.

Recuerdo haber asistido como público a una conferencia del cineasta Juanma Bajo Ulloa en Barcelona, hará de esto como un par de años. Confesaba Juanma en un momento dado que en las fiestas brutas de los pueblos donde se martirizan animales él sólo veía hombres, que las gradas de las plazas de toros estaban ocupadas fundamentalmente por hombres, que quienes cazan animales por diversión son hombres en su práctica totalidad… y que en aquella sala veía sobre todo mujeres. Podría pensarse que el bueno de Juanma optaba por el discurso demagógico para cosechar el aplauso fácil de la audiencia. Apenas le conozco en lo personal, pero seguro estoy de que lo decía con absoluto convencimiento y de que era su corazón quien hablaba por él.


El Papa pide a las mujeres “que sepan obedecer” y darse “al prójimo”

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Conferència:"Micromachismos, violencia cotidiana de baja intensidad" a cargo de Luis Bonino


Dia: 25 de març, dimecres.
Hora: 19:30 h.
Lloc: Aula CAM “La Llotgeta”. Plaça del Mercat, 4 - València.

diumenge, 22 de març del 2009

"La afición taurina es más importante que la cabalgata del Orgullo Gay"

És curiós... per a alguns humans sembla que és més respectable destinar diners públics a torturar a altres animals que participar en una festa oberta, lliure i en defensa de la igualtat de drets.

Com diu un col·lega, serà que els taurins estan fets d’una pasta especial... de pasta pública.


Si vols més informació:
http://www.altarriba.org/corridas-de-toros/dinero-publico.htm

dijous, 19 de març del 2009

Protegiu la meua vida

Fes clic i voràs un vídeo molt curtet. Conecta els altaveus.

Advertència: les imatges poden (i deuen) ferir la teua sensibilitat




Font: www.latortura.es

divendres, 6 de març del 2009

Una miqueta de relax